La declaración de la OMS, que considera la vejez como una enfermedad, es un verdadero retroceso en término de los derechos de las personas mayores.

En defensa de la vigencia efectiva de los derechos de las personas mayores.

La decisión adoptada por la OMS, de incluir a la vejez como enfermedad en la clasificación estadística internacional de enfermedades y problemas de salud relacionados (CEI), lleva a expresar el enfático rechazo

dado que lo consideramos un verdadero retroceso en términos de derechos.

Este organismo internacional incurre en contradicción con esta decisión, al haber proclamado, en diciembre de 2020, la “Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)”, en consonancia con su propia:

“Estrategia Mundial Sobre el Envejecimiento y la Salud”;

con los “Planes de Acción Internacional de las Naciones Unidas para el Envejecimiento”

y con los “Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas”.

Categorizar a los mayores como enfermos lleva, entre otras cosas, a reforzar la discriminación contra el colectivo adulto.

Implica desconocer que la vejez es una etapa vital que de ninguna manera conlleva la enfermedad de un modo diferente al que se presenta en otras etapas de la vida, incluyendo el período prenatal.

Desde un enfoque de derechos humanos, la vida humana tiene un valor intrínseco.

Las políticas en materia de salud, deben orientarse a fortalecer los mejores recursos físicos y biológicos de cada persona.

Tambien a la prevención de los daños y a la asistencia en caso de que estos se produzcan.

Debe garantizar con ello un desarrollo humano pleno, a lo largo de todas las etapas vitales. El eje del diseño de esas políticas públicas debe ser puesto en sus aspectos físico, psicológico, cultural, social, ambiental y espiritual.

Esta decisión se encuentra claramente alejada de esa mirada.

Hay mucho camino recorrido en términos de reconocimiento de derechos de los mayores.

Estos han sido plasmados en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que la OMS parece ignorar o desconocer

Allí se define a la vejez como un proceso gradual que se desarrolla durante el curso de la vida.

Esto conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psicosociales y funcionales de variadas consecuencias.

Genera interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio, sin que estas alteraciones constituyan por sí mismas una enfermedad.

Se establece el deber de erradicar los viejismos, entre los cuales se encuentra la asociación acrítica de la vejez como enfermedad.

El ser humano, en todas las etapas de la vida, está en permanente cambio personal, transformando simultáneamente el medio social, en adaptación creciente y en dirección evolutiva.

Ese es el horizonte, y bajo ninguna circunstancia resulta aceptable que esa dirección pueda ser desvirtuada merced al forzamiento de conceptualizaciones o clasificaciones que impliquen   considerar a la vejez como un proceso patológico.

El Instituto Humanizar suma su voz en defensa de la vigencia efectiva de los derechos de las personas mayores.